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10 claves para la mejor convivencia entre el perro y el gato

Se trata sin duda de las dos especies de mascotas más habituales y que más éxito tienen como animales de compañía. Sin embargo, son bastante diferentes. Entender esas diferencias y conocer sus particularidades es muy importante para una buena convivencia. Las claves que os explicamos a continuación pueden ayudaros si ya tenéis en casa un perro y queréis que tenga un nuevo amigo gatuno y del mismo modo si ya vive en vuestra casa un gato y queréis que descubra qué es tener un amigo perruno.

1- Conoce a tus mascotas: es importante informarse sobre el comportamiento natural de cada especie para establecer cómo va a desarrollarse su relación. Aunque cada animal tiene sus propias características individuales, en líneas generales los gatos son más independientes y los perros más sociables. De forma, que el perro entiende que existe una jerarquía, lo que facilita su adiestramiento, mientras que el gato no tanto. Y tienen distintas necesidades, el perro debe salir a pasear y hacer ejercicio y su ritmo de vida es diurno; por el contrario el gato necesita menos espacio y sus periodos de actividad y descanso se van alternando a lo largo del día y la noche.

2- Planificación: el éxito del buen entendimiento entre perro y gato será mucho mayor si se conocen desde cachorros. Si no es así, debemos planear más específicamente cómo vamos a introducir al nuevo y preparar todo lo necesario para facilitar su adaptación, espacios, accesorios, comederos y bebederos. Además, podemos preparar con antelación a la mascota que ya tenemos, entrenando la obediencia de nuestro perro o facilitando una zona de seguridad para nuestro gato.

 

Debemos estar dispuestos a aceptar la relación que se irá estableciendo entre ellos.

 

3- Primeros encuentros: una vez que estamos decididos y hechos los preparativos y cambios para la llegada de la nueva mascota, los primeros encuentros deben hacerse con precaución. Al principio, hasta que veamos cómo reaccionan, lo más aconsejable es mantener al perro atado y desde una cierta distancia observar sus reacciones.

4- Olfato: el intercambio de olores entre perros y gatos es esencial para conocerse. Si les dejamos objetos que haya utilizado el otro, ayudaremos a que se vayan acostumbrando y tolerando poco a poco.

5- Nuestra adaptación: educar y adiestrar respetando las bases de la etología de cada especie y dejando que en la medida de lo posible la relación entre ellos se desarrolle de la forma más natural posible, intentando interferir sólo cuando sea necesario y por separado.

6- Expectativas realistas: debemos estar dispuestos a aceptar la relación que se irá estableciendo entre ellos, que puede resultar desde una tolerancia pasiva a una interacción más cercana y activa.

7- Medidas sanitarias para cada uno de ellos: antes de entrar en contacto ambos deben estar sanos y limpios con su plan desparasitación al día. Por ejemplo, una buen método de cuidar a tus dos peludos sería la utilización de una dosis exacta, en el momento justo, como lo es la Doble Protección Mensual, que los protege de parásitos internos y externos.

8- Higiene: será necesario establecer una rutina de limpieza de los animales, sus accesorios, juguetes, camas, comederos, bebederos y arenero del gato. Hay que limpiar el arenero con frecuencia utilizando guantes y situarlo fuera del alcance del perro.

9- Alimentación: cada uno debe tener su comida y tanto la dieta como los hábitos alimenticios de perros y gatos son diferentes. La disposición de los comederos y bebederos es importante para que por ejemplo el perro, no se coma la comida del gato.

10- Casos especiales: en el caso de que ya tengamos un perro y un gato con problemas de convivencia, no resulta fácil aconsejar una solución sin conocer los detalles, lo mejor es consultar con el veterinario.

¡Buena suerte con la nueva aventura familiar que empiezas!