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Parásitos

La pulga en los gatos: ese pequeño gran enemigo

No vuelan, pero corren mucho y saltan. ¡Cómo saltan! ¡Son los mejores saltadores que existen en la tierra! En relación a su diminuto tamaño, las pulgas son un pequeño gran enemigo. Si detectamos la presencia de estos pequeños parásitos en nuestra mascota, es importante que comencemos, cuanto antes, el proceso de desparasitación para evitar que la infección vaya a más y también que la plaga se extienda a nuestra casa.

Las pulgas que encontramos con mayor frecuencia en los gatos es la llamada Ctenocephalides felis. Es un parásito de apenas unos milímetros, de forma aplanada y alargada, de color oscuro, y muy duro - es casi imposible matarla aplastándola con la yema de los dedos -.

A los dos días de haberse instalado en su nuevo hospedador, nuestro gato, la pulga hembra puede poner de 30 hasta 50 huevos diarios que caerán del pelaje del animal junto con las heces de la pulga. Estas heces acumulan restos de la sangre no digerida y serán el sustento de la larva permitiendo su desarrollo. Las larvas se esconderán en lugares alejados de la luz, como alfombras o tapicerías, donde evolucionarán hasta convertirse en crisálidas envueltas en un capullo pegajoso. Dentro del capullo, la pulga alcanzará la etapa adulta y emergerá en cuestión de segundos y saltará sobre el hospedador que se haya aproximado.

La pulga se alimenta de la sangre de nuestro gato. Lo primero que hará será inocular su saliva en la herida que haya producido para evitar que la sangre coagule y asegurar que la herida no se cierre y, así, poder succionar durante más tiempo y en el mismo sitio.

 

Si detectas presencia de pulgas en mí, es importante que comiences el proceso de desparasitación cuanto antes, ¡y así evitar que se extiendan!

El síntoma principal de una infestación por pulgas es el picor, que hará que nuestro gato se rasque, lama o muerda con frecuencia, pudiendo aparecer heridas o eczemas. Si observamos estos comportamientos, deberemos explorar su cuerpo en busca de pulgas. A simple vista es difícil localizar una pulga debido a su pequeño tamaño y sus rápidos movimientos. No obstante, podremos encontrar más fácilmente sus excrementos y así detectar la infestación. Si peinamos al gato sobre una superficie clara y recogemos las migas oscuras que hayan caído de su pelaje con un pañuelo húmedo, observaremos que la migas se disuelven y aparecen unas manchas rojas debidas a la sangre que forma los excrementos. Si hemos encontrado estos indicios de la presencia de pulgas, el siguiente paso será acudir a nuestro veterinario para que nos prescriba un método antipulgas eficiente para nuestro gato cómo por ejemplo las pipetas antiparasitarias.

Las pulgas no sólo son incómodas, sino que también pueden originar efectos nocivos en el animal. Derivados de la pérdida de sangre succionada, pueden aparecer síntomas de anemia, debilidad e incluso muerte en gatos cachorros. Como rechazo a la picadura, puede aparecer una reacción alérgica con fuerte picor y ocasionalmente enfermedades de la piel. Durante el acicalamiento, el gato puede ingerir alguna pulga y trasladar a su sistema digestivo los agentes infecciosos que aquella haya portado, incluyendo huevos de tenias y algunas bacterias que pueden llegar a dañar los glóbulos rojos del gato. Una de las medidas preventivas más importantes, es tener la casa y el entorno libre de pulgas. De manera que, una vez hayamos liberado a nuestro gato de las incómodas pulgas, deberemos asegurarnos de que no siguen presentes otras pulgas en los espacios donde habitualmente duerme, juega, descansa o se rasca. Existen múltiples métodos y remedios caseros para conseguirlo con eficacia.

No obstante, conviene actuar preventivamente sobre el animal acudiendo a nuestro veterinario de confianza para solicitarle que nos haga un plan preventivo adecuado que incluya la Doble Protección Mensual frente a parásitos internos y externos: protegiendo a nuestra mascota de gusanos, pulgas, garrapatas y otros ácaros.