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Viajar con perros: Es lo que más me gusta


Ya se acercan las vacaciones de verano. Notamos ese nerviosismo sano que nos entra cuando pensamos en nuestros planes de viaje. ¡Y no olvidamos a nuestro perro! Viajar con él es una de las actividades que más nos gustan. Pero ¡cuidado!, ¿nos hemos preguntado si va a disfrutar realmente del viaje?; no será lo mismo viajar sin perro que con perro, y nuestro amigo peludo puede sentir que es bienvenido o que, por el contrario, su presencia supone un esfuerzo para nosotros. La decisión de llevarlo con nosotros debería ser meditada y preparada, con antelación, para conseguir una experiencia satisfactoria para todos los implicados.

Antes de lanzarnos a la organización de un viaje con nuestro perro, detengámonos un momento y reflexionemos sobre la calidad de la experiencia para nuestra mascota y el beneficio que ella le aportará. Viajar no es únicamente utilizar un medio de transporte, es también asumir los cambios de rutina, la adaptación a las nuevas circunstancias, descubrir nuevos lugares, relacionarse con personas y perros desconocidos, experimentar nuevos olores y sonidos, etc. Nosotros somos quienes mejor conocemos a nuestro perro y quienes sabemos dónde se encuentra bien y dónde no. Si creemos que no está aún preparado para afrontar estos cambios, será conveniente practicarlo con antelación realizando cortos desplazamientos de un día o un fin de semana, que predispongan al animal a salir de su entorno de confort y a desarrollar sus mecanismos de adaptación con normalidad.

Una vez convencidos de la conveniencia de viajar con él, será imprescindible abordar una buena planificación que tenga en cuenta y vigile los siguientes aspectos básicos:

  1. El destino y las actividades
  2. El transporte
  3. El alojamiento y el equipaje
  4. Los seguros y la documentación
  5. La salud y la seguridad

Las mayores dificultades las tendremos al viajar en alguna compañía aérea, marítima o ferroviaria. 

La elección del destino es habitualmente la primera de las preocupaciones. Conviene condicionar esta elección a las características físicas y conductuales de nuestra mascota, teniendo en consideración su tamaño, su facilidad de relación, su talante, su tolerancia, su estado de salud, etc. Aspectos como la distancia (horas de viaje, dificulta de acceso), el clima (caluroso, fresco, húmedo), el medio de transporte requerido (avión, tren, barco, coche), el entorno (mar, montaña, urbano), todos ellos nos indicarán la opción más adecuada para conseguir una experiencia satisfactoria y un feliz recuerdo que queramos repetir en años venideros. Una opción ganadora es buscar un destino que combine lugares de actividad y diversión con lugares de descanso para el animal, evitando realizar un turismo exclusivamente humano.

Los medios de transporte son múltiples, pero todos ellos presentan limitaciones y condicionantes que deberemos conocer con antelación para evitar desagradables sorpresas una vez iniciado el viaje. Las mayores dificultades las tendremos al viajar en alguna compañía aérea, marítima o ferroviaria. Todas ellas aplican las normativas que establecen las asociaciones nacionales e internacionales sobre el transporte de animales de compañía, pudiendo ser, en cada caso y país, o bien muy específicas o prácticamente inexistentes. Hoy en día, toda esta normativa es fácilmente consultable en las correspondientes páginas web de cada compañía de transporte. Todas ellas explicitan las reglamentaciones que deberemos cumplir en relación a la ubicación de nuestra mascota durante el viaje (cabina, compartimento, bodega), habitáculo de transporte (trasportín, jaula), sujeción (correa, bozal), acompañamiento o visitas, documentación requerida (tarjeta sanitaria, pasaporte europeo), y cualquier otro condicionante que considere la compañía.

Evidentemente, el medio más sencillo, e incluso cómodo, será el coche. No obstante, a pesar de tratarse de nuestro propio vehículo, deberemos cumplir la normativa que en España establece la DGT o en Europa los organismos equivalentes. El coche permite realizar paradas de descanso según lo necesite nuestro perro, recomendando una cada 2 o 3 horas. El animal deberá ir siempre bien sujeto de acuerdo con su talla y peso; mediante un arnés homologado con dos enganches, dentro de un trasportín colocado tras el asiento del copiloto, o en el maletero separado de la cabina por una rejilla o malla.

Cada vez es más fácil encontrar alojamientos, comercios, restaurantes o playas que se suman al movimiento pet-friendly, y todo ello publicado en guías web de fácil manejo y consulta. Al hacer cualquier reserva, será conveniente anticiparnos e indicar que viajamos con un animal destacando que éste está bien educado y que respondemos de los daños que pueda ocasionar. Ello ayudará a su admisión y la de futuras mascotas. Podremos facilitar la estancia en el alojamiento que hayamos escogido si preparamos adecuadamente el equipaje. Podría parecer algo engorroso, pero nos ayudará a salir de situaciones imprevistas y continuar nuestro viaje sin sobresaltos. Resulta aconsejable incluir en nuestro equipaje:

  • Su alimentación habitual para los primeros días, además de informarnos dónde adquirirla en el destino.
  • Cuenco de agua, plegable o fijo.
  • Un botiquín canino para atender heridas y primeros cuidados, y sus medicinas habituales.
  • Bozal, collar, correa y bolsas de excrementos de repuesto.
  • Transportín para los perros pequeños.
  • Juguetes y prendas que utiliza habitualmente, que ayudarán a extrañar menos el nuevo entorno.

No hay que tener miedo a viajar, pero hay que ser conscientes de que ¡pueden pasar mil cosas! Por ello, no deberemos salir de viaje sin un seguro de viaje que incluya la Responsabilidad Civil y que cubra a nuestro perro en caso de necesitar una atención veterinaria o la repatriación desde un país extranjero. Si nos vamos a desplazar dentro de la Unión Europea deberemos obtener, además, el Pasaporte Europeo para Animales de Compañía que puede emitir nuestro veterinario, previa identificación del animal con su microchip obligatorio y tras confirmar que está vacunado contra la rabia en el año en curso. Adicionalmente, en algunas compañías de transporte y en algunos países de destino, nos puede requerir que les presentemos la Cartilla de Vacunación del perro y el Certificado Veterinario que confirma que nuestra mascota no es portadora de enfermedades infectocontagiosas.

A veces pensamos que los perros lo aguantan todo, pero no es así. En previsión de la realización de un viaje que puede significar un esfuerzo importante para nuestra mascota, deberíamos cerciorarnos de su estado de salud visitando a nuestro veterinario y solicitando su prescripción en caso de viajar a un país con exigencias de vacunación adicionales. Deberemos prevenir con antelación cualquier problema durante el viaje, pidiendo al veterinario que nos prescriba antieméticos (para los vómitos), tranquilizantes o feromonas (para la ansiedad), y que desparasite al animal tanto interna como externamente. Una recomendación conveniente es llevarnos los datos de contacto de nuestro veterinario, por si necesitamos consultarle durante el viaje, y complementarlo con la localización de un servicio de urgencias veterinarias en el lugar de destino. ¡No hay que olvidar la chapa identificativa en el collar incluyendo nuestro nombre y un número de teléfono internacional para localizarnos!